miércoles, 11 de marzo de 2009

marxismo y populismo en america latina

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELAMINISTRIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION SUSUPERIOR
MAESTRIA EN EDUCACION ROBINSONIANA









ASIGNATURA
PENSAMIENTO POLÍTICO SOCIAL LATINOAMERICANO







UNIDAD IV
MARXISMO Y POPULISMO EN AMERICA LATINA
(RESUMEN CRÍTICO)










GRUPO NO ASISTIDO:
ILIANA ANGULO
GABRIEL LEAL
WILFREDO RODRÍGUEZ






Para definir el término populismo es necesario primero que nada, establecer una distinción capital. Los actores principales y secundarios de la política mundial, pueden presenciar elementos comunes en las tendencias políticas, como ocurre cuando comunistas y socialistas se reconocen a si mismos como variantes de una misma tradición política general. Pero también puede suceder que esta presencia de elementos comunes no sea percibida por estos actores, siendo apuntada solo por los analistas. Esta situación llama nuestra atención para una diferencia crucial entre comunismo y populismo, sobre todo a partir de que el primer término no es una atribución analítica, sino que es designado por los mismos miembros del sistema como también por sus opositores. El segundo, en tanto, ocurre cuando los cientistas sociales sitúan en una misma clase, movimientos que carecen de toda conceptualizacion relativa a una familia de movimientos o que no reconocen una ascendencia de un prototipo. Por ello, no existe una “Internacional del Populismo” e incluso, muchos movimientos rotulados con el término en cuestión no se reconocen como tales. Asimismo, el status tipológico y solamente analítico del termino, no posee una tradición común: por ejemplo, los movimientos de Europa, a pesar de que tiempo atrás, otros movimientos en el continente europeo habrían sido denominados con el mismo término.



Entre los fenómenos populistas mejor identificados, se señala el populismo ruso de la segunda mitad del siglo XIX, conocido como naródniki, cuya traducción a populismo constituye un sistema de imputación del significado y no una equivalencia de tipo neutral. Del mismo período es el movimiento norteamericano, que se desarrolla entre pequeños propietarios y trabajadores agrícolas. Recién en el segundo tercio del siglo XX, el populismo aparece en América Latina, con la Argentina peronista, el cardenismo mexicano y el varguismo brasileño, más una serie de movimientos, partidos y gobiernos de corte populista, surgidos en otras naciones latinoamericanas.


El origen ruso del movimiento, trata fundamentalmente de un movimiento de intelectuales, con una nueva sociedad antizarista, anticapitalista y revolucionaria, cuyo mayor éxito constituye el asesinato del zar Alexandre IV en 1881.



En los países en vías desarrollo, la acción populista guarda estrecha relación con fenómenos mas recientes, como la formación de partidos de Estado o de gobierno, herederos de un partido nacionalista de masas, tal como aparecen en África y Asia en nuestros días y en ciertos casos en América Latina. En esta región, el término “populismo” se ha considerado en relación a movimientos latinoamericanos, como peronismo o getulismo, que extraen su apoyo político de masas, de una población urbana engrosada por la inmigración de habitantes del campo. Son estos últimos, quienes no sufren la tradicional influencia de variedades ortodoxas de socialismo y comunismo. Estos movimientos populistas americanos, proclaman una ideología de solidaridad nacional, por encima de los intereses del partido.


En definitiva, el populismo organizado plasmará formas derechistas o izquierdistas, aunque más comúnmente estas ultimas. Empleado a su grado máximo de imprecisión, el término serviría para designar todo movimiento que se invocase en el nombre del pueblo, pero que no sirve para designar “autoritarismo”, “fascismo” o totalitarismo”. El populismo identifica la voluntad del pueblo con la justicia y la moralidad; la relación entre éste y sus líderes, debe ser directa, sin la mediación de instituciones.


Entre las características que contiene el populismo podemos citar lo señalado por Ianni Octavio en su obra “La formación del Estado populista en América Latina” y “Populismo y contradicciones de clase” de Universidad Autónoma de México, “Una defensa a la continuidad de la organización sociocultural, frente a la penetración de cualquier organismo extranjero, ya tome éste forma de capital, técnica o ideas. El populismo opone a la filosofía de la Luces, una voluntad popular, una apelación a un actor colectivo, definido en sus particularidades y en su historia”



Y la segunda característica trata de que elimina las formas de representación política habituales de Occidente .Los intelectuales y las clases medias tiene un rol muy importante, ya que el pueblo no es capaz de organizarse espontáneamente, los intelectuales habla en nombre del pueblo.




Los movimientos y gobierno populistas en América Latina se caracterizan por un determinado proyecto socioeconómico, un modelo de acumulación considerado a su vez, propio de una etapa particular del desarrollo del capitalismo americano. Así, el impulso a la industrialización orientada al mercado interno, la creciente intervención del Estado en la economía y en todas las esferas de la vida nacional



A continuación un cuadro sobre los diferentes gobiernos populistas en América del Sur durante el siglo XX, según la pagina web dasan.de/cali en la obra titulada El Populismo en América del Sur



PAÍS
AÑO
DENOMINACIÓN
Uruguay
1903-33 y 1947-58
Batllismo
Brasil
1930-45 y 1951-54
Varguismo
Ecuador
1930 y 1960
Velasquismo
Argentina
1943-55 y 1973-76
Peronismo
Chile
1952-58
Ibañismo
Colombia
1953-57
Gustavo Rojas Pinilla
Perú
1968-75
Juan Velasco Alvarado



Algunos piensan que Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua son gobiernos populistas, sin embargo el tiempo nos dirá si es cierto o no. Creemos que es muy temprano calificarlos como tales.



El programa político del movimiento guerrillero en los años 50 en Cuba encabezado por Fidel Castro, tiene ciertos rasgos de populismo, para darnos cuenta de esto ultimo vamos a citar la obra de Fidel Castro titulado “La historia me absolverá” donde señala algunos puntos de su programa de gobierno, como por ejemplo las cinco leyes revolucionarias que el implantaría una vez llegase al poder. La primera devolvía al pueblo la soberanía y proclamaría la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado. La segunda concedía la propiedad inembargable e intransferible de la tierra a todos los colonos, arrendatarios aparceros etc.

que ocupasen parcelas de cinco o menos caballerías de tierra, indemnizando el Estado a sus anteriores propietarios a base de la renta que devengarían por dichas parcelas en un promedio de diez años. La tercera otorgaba a los obreros y empleados el derecho a participar del treinta por ciento de las utilidades en todas las grandes empresas industriales, mercantiles etc., La cuarta concedían a todos los colonos el derecho a participar con el cincuenta y cinco por ciento del rendimiento de la caña y cuota mínima de cuarenta mil arrobas a todos los pequeños colonos que llevasen tres o mas años de establecidos. Y la quinta ordenaba la confiscación de todos los bienes a todos los malversadores de todos los gobiernos y a sus causahabientes y herederos en cuanto a bienes percibidos por testamento de procedencia mal habida, mediante tribunales especiales con facultades expresas de investigación.



En Colombia podemos citar también a Eliécer Gaitán del Partido Liberal asesinado en 1948 desencadenando un levantamiento popular denominado el “bogotazo”, cargado de odio de clase, y que fue reprimido sangrientamente por el presidente conservador Mariano Ospina Pérez .


En Perú tenemos el caso de la Alianza Popular Revolucionaria Americana que nació bajo el apoyo de los estudiantes, jóvenes profesionales, trabajadores de la caña de azúcar de la costa norte y mineros de Cerro de Pazco. El nuevo partido, combinaba una voluntad de integración nacional con la defensa de los trabajadores organizados y un programa antiimperialista, con Víctor Raúl Haya de las Torre a la cabeza.

Así mismo tenemos el caso del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) también con un programa antiimperialista en los años cincuenta y que en varias ocasiones los gobiernos de este movimiento fueron derrocados por los militares.

En Argentina cae Perón en 1955 mediante un golpe militar, pero el peronismo sigue identificado con el voto de los trabajadores y en 1973 el peronismo vuelve el sillón presidencial con Héctor Campora primero, para luego cederle el paso a Juan Perón, y después con el fallecimiento de éste a su segunda mujer Isabel. Para luego derrocarla en 1976 por los militares.




La naturaleza de estos regímenes populares no depende de su carácter militar o civil, se trata que estén ligadas únicamente a una presencia fuerte del capital extranjero, la no inclusión de las grandes mayorías en las decisiones importantes y a las amenazas contra la soberanía nacional.